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Guerrero enfrenta persistente violencia política de género

La violencia política de género persiste en Guerrero, advierte el IEPC. Urge atención y medidas de protección para las mujeres en política.

La consejera del IEPC destaca la preocupación por la falta de protección a mujeres en la política.
Foto: Especial

Acapulco, Guerrero. - La consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del estado (IEPC), Luz Fabiola Matildes Gama, alertó sobre la continuidad de la violencia política de género en Guerrero, un problema estructural que afecta a mujeres en diversas instituciones. La situación se agrava por el escaso apoyo del Estado y carencias en recursos y capacitación para enfrentar el problema.

Durante un diplomado sobre análisis político en la Universidad Autónoma de Guerrero, Matildes Gama enfatizó que la violencia no solo se manifiesta en campañas electorales, sino también una vez que las mujeres acceden a cargos públicos, muchas veces incluso proveniente de sus propios partidos. “Estas acciones buscan limitar los derechos político-electorales de las mujeres”, afirmó.

En cuanto a datos, presentó cifras del Registro Nacional de Personas Sancionadas por Violencia Política contra Mujeres, reportando 447 sancionados a nivel nacional, de los cuales 365 son hombres y 82 mujeres. En Guerrero, solo hay cuatro hombres sancionados y ninguna mujer, lo que refleja una alarmante falta de atención al problema en la región.

La consejera reiteró la urgente necesidad de recursos para proteger a mujeres amenazadas y destacó la inadecuada capacitación de jueces en perspectiva de género, lo que debilita la protección de los derechos de las mujeres. Además, subrayó la importancia del control sobre deudores alimentarios y quienes han recibido sentencias por violencia para el registro de candidaturas en el próximo proceso electoral de 2027.

En caso de trasladar la violencia política al ámbito digital, Matildes Gama observó que el ataque se amplifica en redes sociales y medios de comunicación, donde la crítica constructiva se transforma en agresiones dirigidas a mujeres por su género. Aunque se han establecido nuevos protocolos y acciones interinstitucionales, los retos persisten, requiriendo un enfoque colaborativo para resolver la situación.

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