Inglewood, California. - Los shows de medio tiempo del Super Bowl se han convertido en un referente cultural, atrayendo a millones de espectadores cada año. Desde el primer espectáculo en 1967, se ha transformado en una plataforma crucial para artistas de renombre internacional, consolidando su lugar en el escenario musical global.
A lo largo de las décadas, el formato ha evolucionado específicamente desde actuaciones de bandas escolares hasta producciones de gran escala. La presentación de Michael Jackson en 1993 en el Rose Bowl marcó un hito. Este evento destacó la capacidad del medio tiempo para igualar o incluso superar la audiencia del partido principal, cambiando el enfoque de la NFL hacia estos shows.
El impacto de estas actuaciones es innegable, con cifras de visualización que alcanzan cifras récord. En 2025, Kendrick Lamar logró atraer a 133.5 millones de espectadores, superando a Michael Jackson. Artistas como Usher y Rihanna también han dejado su huella en este escenario, mostrando el continuo interés por el hip-hop y otros géneros que resuenan en audiencias masivas.
Con la confirmación de Bad Bunny para el Super Bowl 2026 en Santa Clara, se anticipa un espectáculo que podría redefinir expectativas. La NFL busca aprovechar el creciente interés de la audiencia hispanohablante y mantener altos niveles de audiencia. Bad Bunny, quien ya tuvo una participación en 2020, ahora tendrá la oportunidad de llevar su estilo urbano a un nuevo nivel en un evento que combina música y deporte de manera singular.
La producción de estos shows es una hazaña logística, con un equipo que debe ensamblar un escenario en menos de diez minutos. La preparación para estos espectáculos inicia casi un año antes, asegurando que cada presentación sea un éxito rotundo. Aunque los artistas no reciben pago directo de la liga, la exposición masiva que de ellos resulta beneficia notablemente sus carreras. Este modelo ha permitido a muchos músicos alcanzar nuevas alturas en la industria.