Morelia, Michoacán. - Cada 1 de febrero se conmemora el Día Nacional del Ajolote, un anfibio emblemático de México. Este peculiar ser ha alcanzado relevancia no solo por su singular biología, sino también por su profundo significado cultural y ecológico en el país.
El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) y su pariente, el ajolote del altiplano (Ambystoma velasci), se encuentran en cuerpos de agua del antiguo Lago de Texcoco, declarado Área Natural Protegida. La conservación de estas especies es crucial, ya que están amenazadas por la pérdida de hábitat, la contaminación y especies invasoras.
Reconocido por su impresionante capacidad de regeneración, el ajolote puede restaurar extremidades, partes del corazón y zonas del cerebro, hasta 25 veces sin dejar cicatriz. Esta habilidad lo convierte en un objeto de estudio fascinante para la biología y la medicina regenerativa, así como un símbolo de resistencia en la mitología mexica.
En la tradición, el ajolote está relacionado con el dios Xólotl, quien se transformó en este anfibio para evadir el sacrificio en la mitología del Quinto Sol. Esta conexión resalta la dualidad del ajolote como un símbolo de transformación y resistencia ante la adversidad.
La situación actual del ajolote exige atención y acciones concretas para su protección. Con iniciativas de conservación y educación, es fundamental salvaguardar este tesoro biológico y cultural que representa una parte esencial de la identidad mexicana.