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Belmira Fernández de Machado, un ejemplo de longevidad y resiliencia

Belmira Fernández de Machado, a sus 97 años, comparte lecciones de vida en San Pedro sobre longevidad y amor familiar.

A sus 97 años, comparte su legado de vida y valores en San Pedro.
Foto: Especial

San Pedro, Misiones. - A casi cumplir un siglo, Belmira Fernández de Machado reflexiona sobre su vida llena de trabajo y amor familiar. Con 97 años y una energía sorprendente, esta mujer habla de su experiencia cultivando la tierra y los recuerdos de su infancia, marcados por la fe y la felicidad.

Belmira, que camina sin bastón y casi no usa medicamentos, comparte su filosofía de vida. En lugar de recetas milagrosas para la longevidad, enfatiza la importancia del trabajo en la chacra y de consumir alimentos naturales. Su frase “Yo soy la semilla de San Pedro” encapsula su conexión con el pueblo que ha visto crecer desde su gestación.

Nacida en una época donde el acceso a servicios básicos era limitado, recuerda que cada comida era resultado del esfuerzo familiar. A pesar de las dificultades de su infancia, Belmira se expresa con gratitud y celebra la sencillez de su alimentación, que considera fundamental para su longevidad.

A sus dieciséis años contrajo matrimonio y luego enfrentó la vida como madre soltera de diez hijos tras la muerte de su esposo. Nunca volvió a casarse, y, con orgullo, narra cómo crió a sus hijos usando lo que la tierra ofrecía. “El trabajo devuelve dignidad”, afirma con firmeza, recordando los tiempos en los que cada alimento era cultivado en su chacra.

Su visión sobre la juventud actual es crítica, señalando la falta de respeto entre generaciones. Sin embargo, Belmira no reprocha, sino que aconseja responder al mal con bondad. La fe es un pilar en su vida, guiando cada paso y experiencia. En su hogar, disfruta compartir historias con personas de su edad y, a través de su legado, se convierte en una voz valiosa para su comunidad.

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