Afar, Etiopía. - La corteza terrestre bajo África oriental se está estirando y rompiendo, lo que indica la posible formación de un nuevo océano que separará el Cuerno de África del resto del continente en el futuro. Este fenómeno no es inmediato, pero su evolución ya es observable tanto en el subsuelo como en la superficie.
El Rift africano, una de las estructuras tectónicas más activas del planeta, se concentra en la región de Afar, donde converge el Mar Rojo, el golfo de Adén y el Rift de África oriental. En este lugar interactúan tres placas tectónicas: la nubia, la somalí y la arábiga, que se separan constantemente. El rift se extiende miles de kilómetros y atraviesa varios países, incluyendo Kenia, Tanzania, Uganda y Somalia.
Un estudio realizado en 2025 en la revista Nature Geoscience analizó 130 muestras de rocas volcánicas recientes, revelando que un única surgencia de manto alimenta el sistema. Este material asciende en pulsos no homogéneos, ajustándose a variaciones en el grosor de la corteza terrestre. En áreas con corteza delgada, el magma asciende más eficientemente, creando actividad volcánica.
La actividad tectónica ya ha dejado rastros visibles. En 2005, una grieta de 56 kilómetros se formó en Afar debido a una intrusión masiva de magma. En 2018, una fisura en el valle del Rift keniano cortó una carretera principal, evidenciando el adelgazamiento de la corteza. Este proceso dará lugar a más volcanismo, sismos y zonas inundadas en el futuro.
El nuevo-leon-coordinacion-internacional-t-mec/">nuevo océano podría tomar entre un millón y varios millones de años para formarse completamente. Aunque hay riesgos asociados a vivir sobre un rift activo, también se presentan oportunidades, como la energía geotérmica. Kenia ya produce cerca de un gigavatio mediante esta tecnología, y el Rift africano tiene el potencial para generar entre 17 y 20 gigavatios, suficiente para abastecer millones de hogares.