Aylsham, Inglaterra. - El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor fue liberado tras ser detenido casi 11 horas por la Policía británica en relación con el escándalo de Jeffrey Epstein. Esta situación representa un hito sin precedentes para la familia real británica, intensificando la crisis que enfrenta la monarquía.
La Policía del Valle del Támesis confirmó mediante un comunicado la liberación de un hombre “de unos sesenta años” arrestado en Norfolk, aunque no reveló su identidad. Imágenes de medios británicos mostraron a Andrés saliendo de la comisaría de Aylsham después de un interrogatorio intenso, alineado con la investigación en curso.
La investigación se centra en presunta mala conducta en un cargo público, especialmente en relación con acusaciones de que Andrés compartió documentos confidenciales con Epstein durante su tiempo como enviado comercial del Reino Unido en 2010. Las circunstancias del caso presentan particularidades complejas, lo que podría derivar en penales serias.
Desde el arresto, el rey Carlos III manifestó su “profunda preocupación” en un breve comunicado y reafirmó su apoyo a las autoridades, sosteniendo que “la ley debe seguir su curso”. El Palacio de Buckingham no fue informado del operativo, pero reafirmó su colaboración con la investigación.
Este arresto revitaliza el escrutinio público sobre Andrés, quien ha estado enfrentando controversias desde su vinculación con Epstein. Además, el caso ha cobrado fuerza tras la reciente divulgación de documentos en Estados Unidos, que han generado nuevas líneas de investigación. La legislación británica establece que un arresto debe basarse en motivos razonables, lo que podría abrir la puerta a un futuro proceso judicial.