Ucrania. - Los recientes bombardeos rusos han dejado a millones de ucranianos sin calefacción ni agua, complicando su situación durante un invierno extremo con temperaturas de hasta -20 °C. La destrucción de infraestructuras energéticas ha llevado a cortes de servicio que afectan especialmente a niños y ancianos.
En ciudades como Dnipro, Járkiv y Kyiv, el frío agrava la situación, provocando también daños estructurales. La falta de calefacción y agua potable pone en riesgo la salud y seguridad de la población, con muchos hogares viéndose afectados por la congelación de tuberías y condiciones inseguras.
Matthias Schmale, coordinador residente de la ONU en Ucrania, ha condenado los constantes ataques. “Es vital proteger a la población y garantizar el acceso a servicios básicos como calefacción y agua”, enfatizó, subrayando la necesidad de cuidar a quienes más lo necesitan en esta temporada.
La exposición al frío extremo plantea peligros significativos, como la hipotermia y complicaciones respiratorias. Munir Mammadzade, representante de UNICEF, informó que “los niños y sus familias viven en un estado constante de supervivencia”, enfrentando desafíos para mantenerse abrigados y alimentados.
Desde noviembre de 2022, UNICEF ha estado entregando generadores para asegurar el funcionamiento de suministros esenciales. Con 106 generadores ya enviados y otros 149 en camino, la organización busca ayudar a técnicos locales a mantener la calefacción, operar hospitales y garantizar el acceso a agua potable.