El Paso, Texas. - El cierre inesperado del espacio aéreo de El Paso ocurrió después de que la Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) derribara varios globos de fiesta utilizando un láser antidrones. Este evento desató confusión y generó críticas por la falta de coordinación con la Administración Federal de Aviación (FAA).
Funcionales militares realizaron pruebas de esta tecnología en las cercanías del aeropuerto local. La FAA respondió emitiendo un aviso de restricción temporal, que cerró el espacio aéreo durante diez días, prohibiendo todos los vuelos, incluidas las aeronaves dedicadas al transporte médico. El aeropuerto de El Paso es un importante nodo de transporte con más de 50 vuelos diarios programados.
El senador Ted Cruz solicitó una reunión informativa con la FAA tras el cierre, alegando que la claridad sobre la situación es crucial. La FAA, representada por su administrador Bryan Bedford, no ofreció comentarios, pero prometió responder a la solicitud de Cruz. Inicialmente, se argumentó que el cierre se debió a la caída de un dron de un cártel, aunque la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó que no hay evidencia de esa actividad en la zona.
El alcalde de El Paso, Renard Johnson, calificó la restricción de vuelos de innecesaria, señalando que estas decisiones deben ser coordinadas con las autoridades locales. Afirmó que la falta de comunicación ha derivado en caos, obligando desvíos de vuelos de emergencia a localidades distantes. La FAA había establecido el espacio aéreo como defensa nacional, lo que genera incertidumbre sobre la justificación del cierre.
La situación ha suscitado preguntas sobre la responsabilidad y la necesidad de coordinación entre las entidades. Con la próxima reunión programada sobre el uso de tecnologías militares, se espera mayor claridad sobre el futuro de dichas operaciones en áreas cercanas a la frontera.