La Habana, Cuba. - La crisis económica en Cuba se ha profundizado debido al embargo petrolero impuesto por Estados Unidos. Las familias, como la de Yuneisy Riviaux, enfrentan privaciones extremas, con escasez de alimentos y energía, lo que les obliga a buscar alternativas para sobrevivir.
Riviaux, madre desempleada de dos hijos, vive en condiciones precarias. La falta de alimentos ha hecho que muchos días no pueda proporcionar un almuerzo a sus hijas. La situación se ha vuelto crítica, especialmente después de que toda su comida se echó a perder durante un apagón reciente. La escasez de gasolina, consecuencia del embargo, agrava el transporte y el acceso a servicios básicos.
Cristóbal Estrada, su esposo, intenta encontrar comida y recursos para mantener a la familia. Las dificultades aumentan con cada día que pasa, ya que el sistema de racionamiento estatal se ha vuelto cada vez más ineficiente. En febrero, Estrada tuvo que sacrificar su negocio familiar para costear tratamiento médico, un reflejo de la situación sanitaria deteriorada en el país.
En las últimas semanas, un petrolero ruso llegó a la isla, pero la cantidad de petróleo es insuficiente para cubrir las necesidades energéticas de Cuba. Esto ha intensificado los problemas en hospitales y la escasez de medicamentos. En medio de esta crisis, Naciones Unidas ha lanzado un plan de emergencia para ayudar a la población cubana, que enfrenta un riesgo mortal debido a la falta de recursos.
La cotidianidad en Cuba continúa siendo un desafío. Riviaux ha comenzado a vender pasteles que le prepara su hermana cuando cuentan con harina, una de las pocas opciones que les queda. A medida que la situación empeora, la esperanza de cambio se diluye para miles de familias que luchan por alimentarse y sobrevivir.