Manizales, Caldas. - El Nevado de Santa Isabel, símbolo cultural de los Quimbaya, enfrenta la extinción de sus glaciares por el cambio climático. Las transformaciones del paisaje revelan la historia natural y cultural de esta montaña, anteriormente conocida como "Poleka Kasué", la "Princesa de las Nieves".
Situado en la frontera de Risaralda, Caldas y Tolima, el nevado alcanza una altitud de 4,965 metros sobre el nivel del mar. Este complejo volcánico alberga varios domos de lava y se encuentra en el Parque Nacional Natural Los Nevados, que protege su biodiversidad. Sus glaciares, documentados desde la época de la conquista, son testigos de un pasado lleno de tradiciones Quimbaya y de la resistencia indígena.
La cosmovisión de los Quimbaya resaltaba a “Poleka Kasué” como una deidad que proporcionaba vida y recursos en su entorno. Durante el periodo precolombino, esta civilización destacaba por sus habilidades en la agricultura y la orfebrería. La influencia cultural de los Quimbaya ha perdurado a lo largo de los siglos, aunque su desaparición fue registrada en 1628 debido a la confrontación con los colonizadores.
Con el avance del cambio climático, los glaciares del Nevado de Santa Isabel, junto a otros como el Nevado del Quindío y el de Puracé, están en peligro de extinción. El proceso ha comenzado a transformar de manera irreversible el paisaje de Colombia, poniendo en riesgo también la memoria cultural asociada a estos lugares sagrados.
Los esfuerzos para proteger y conservar el patrimonio natural y cultural son esenciales. A medida que desaparecen los glaciares, se intensifica la necesidad de actuar frente a la crisis climática, asegurando que las futuras generaciones reconozcan y valoren la historia de los choques entre la naturaleza y la intervención humana.