Estados Unidos. - Un cambio climático significativo podría ocurrir en los próximos meses, ya que el fenómeno de La Niña en el Pacífico ecuatorial tiene probabilidades de evolucionar hacia El Niño entre junio y agosto, y mantenerse hasta finales de 2026.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estima que existe un 55 % de probabilidad de que se mantenga una fase de ENSO neutral y un 62 % de que El Niño se manifieste durante el verano. Este fenómeno calienta las aguas del océano Pacífico, afectando la temperatura global y la circulación atmosférica.
Las previsiones modeladas por la NOAA indican que La Niña, que ha estado activa, mantuvo temperaturas inferiores a la media en el Pacífico hasta febrero de 2026. Sin embargo, el incremento de calor en las capas oceánicas y el debilitamiento de los vientos alisios sugieren un camino hacia El Niño. La intensidad del fenómeno aún es incierta, con un 33 % de probabilidad para que llegue a ser fuerte entre octubre y diciembre de 2026.
Los efectos de la transición de La Niña a El Niño son amplios. En América del Sur, se prevén lluvias intensas en la costa peruana y sequías en el norte de Brasil y partes de Argentina. Para América del Norte, se anticipan inviernos más húmedos en el sur de EE. UU. y sequías en el noroeste. Por su parte, Asia y Australia podrían enfrentar sequías significativas.
El impacto en ciclones también es notable. En el Atlántico, El Niño tiende a reducir la actividad de huracanes gracias a vientos cortantes, mientras que en el Pacífico puede haber un aumento en la formación de tormentas tropicales y tifones.