Lima, Perú. - Este domingo, Perú inició sus votaciones para elegir un nuevo presidente y miembros del parlamento en medio de una crisis política profunda y un aumento preocupante de la criminalidad. Con una lista de 35 candidatos, la población enfrenta un escenario inédito.
La crisis se manifiesta en el descontento hacia un parlamento de ocho presidentes desde 2016, la mitad de ellos destituidos. La preocupación principal de los votantes se centra en la escalada de la violencia, con un incremento del 100% en homicidios y un aumento del 800% en extorsiones desde 2018.
En los centros de votación, muchos ciudadanos expresan su frustración con los políticos. La comerciante Anita Medrano comentó su decisión de no votar por candidatos tradicionales que ha calificado de corruptos. Esta ola de desconfianza se ve reflejada en el alto porcentaje de indecisos observados en la última semana, alcanzando un 16%.
Los candidatos más destacados han centrado sus propuestas en la lucha contra la delincuencia. Promesas como el restablecimiento de la pena de muerte y la creación de cárceles en áreas aisladas sugieren medidas extremas en un intento por recuperar la confianza de la población. Las preferencias están fragmentadas entre varias pequeñas candidaturas, y en las encuestas recientes, Keiko Fujimori lidera con un escaso apoyo.
A medida que avanza la jornada, la incertidumbre persiste entre los votantes. El sociólogo David Sulmont señala que la ausencia de un liderazgo sólido ha dejado a muchos con sentimientos de inseguridad y desánimo. La falta de propuestas claras para abordar temas sociales y económicos aumenta la desconfianza en un sistema que no parece responder a las expectativas de la ciudadanía.