Madrid, España. - El Gobierno de España ha declarado la emergencia nacional debido a los incendios que han devastado la Comunidad de Madrid y Ávila. Hasta el momento, más de 12.000 hectáreas han sido consumidas por las llamas, forzando la evacuación de alrededor de 20.000 personas, incluidos residentes de varios centros de mayores.
Esta declaración fue solicitada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ante el avance de los incendios en localidades como Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Burgohondo, en Ávila. Las condiciones climáticas adversas, como la presencia de vientos fuertes y altas temperaturas, están complicando las labores de extinción de los fuegos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su solidaridad con los afectados y destacó la "situación dramática". La activación de la emergencia nacional permite al Ministerio del Interior asumir el mando único de las operaciones, facilitando la movilización de recursos generales, incluyendo efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y aeronaves del ejército.
Con esta medida, se busca priorizar la seguridad de las personas evacuadas y contener el avance del fuego. Es la segunda vez que se activa esta figura; la primera fue tras el apagón masivo de 2025. Ahora, la emergencia es provocada por un desastre medioambiental que justifica la solicitud de ayuda internacional.
La Unión Europea ha respondido rápido, desplegando cuatro aviones Canadair desde Grecia e Italia. Esta cooperación es esencial, ya que las capacidades nacionales se ven desbordadas por el número de frentes activos. A pesar de los retos que trae el viento en las operaciones, el apoyo internacional ofrece un respiro a los equipos de combate de incendios en España.
Los científicos advierten sobre el impacto del cambio climático, que ha elevado la frecuencia y severidad de los incendios forestales. La gestión eficiente y la coordinación serán fundamentales para evitar que esta crisis se convierta en una catástrofe sin precedentes. Si los incendios no se controlan pronto, podrían calificarse como desastre nacional y dar pie a ayudas de reconstrucción de la Unión Europea.