Washington D.C. - La reciente reunión entre el presidente colombiano Gustavo Petro y el expresidente Donald Trump en la Casa Blanca generó interrogantes sobre el rol del embajador mexicano en EE. UU., Esteban Moctezuma. El encuentro, inesperado para algunos analistas, desafía las advertencias del embajador sobre la imprudencia de un acercamiento a Trump.
Moctezuma había sido un defensor clave de evitar cualquier incursión de Claudia Sheinbaum en la Casa Blanca, argumentando que Trump podía ofertar situaciones incómodas con la prensa. El embajador, en sus declaraciones, refirió ejemplos como la visita de Volodomir Zelensky, donde las tensiones no sirvieron a las relaciones diplomáticas. Sin embargo, la cordialidad que marcó la reunión entre Petro y Trump contradice esos puntos de vista.
La visita de Petro se produce en un contexto complejo, dado que anteriormente fue criticado por el expresidente y ha enfrentado restricciones por parte del Departamento del Tesoro de EE. UU. Sin embargo, el encuentro se desarrolló sin prensa, lo que permitió gestos de buena voluntad. Trump ofreció a Petro regalos y propuso explorar oportunidades comerciales con Ecopetrol en Venezuela, lo que podría impactar el panorama económico del país.
El arresto reciente de Alex Saab, un aliado de Nicolás Maduro, añade una nueva capa de análisis a la visita de Petro y su papel en la escena internacional. En Colombia, la percepción del encuentro ha sido positiva, fortaleciendo la imagen de Petro como un líder capaz de enfrentar a Trump, lo que ha podido incrementar su aceptación popular.
En la Cancillería mexicana, surgen rumores sobre la posible salida de Moctezuma, con especulaciones sobre su futuro en el cargo. Nombramientos como el subsecretario Roberto Velasco o el Canciller Juan Ramón De la Fuente están en discusión, mientras que algunos consideran que el senador Alejandro Murat podría ser un candidato viable para reemplazarlo.