Maracay, Venezuela. - La muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, se confirmó tras una operación conjunta entre las fuerzas estadounidenses y autoridades venezolanas. Su fallecimiento marca un hito en la lucha contra el Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales más influyentes de la región.
Guerrero consolidó su poder desde el Centro Penitenciario de Aragua, donde la cárcel Tocorón se convirtió en su base operativa. Allí, estructuró un sistema interno de extorsión llamado “la causa”, lo que le permitió mantener control sobre los reclusos y los negocios que operaban dentro del penal, incluyendo comercios y un centro de recreación.
El Tren de Aragua, bajo su liderazgo, expandió su influencia en varios países de América Latina, cometiendo delitos como narcotráfico, trata de personas y secuestros. Guerrero se volvió uno de los criminales más buscados, con una recompensa del Departamento de Estado de EE.UU. por su captura, mientras otros países de la región intensificaron sus operaciones en su contra.
Donald Trump anunció la muerte de Guerrero, asegurando que había sido un operativo coordinado con fuerzas venezolanas. “Los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio seguro en Venezuela ni en ningún otro lugar”, comentó el mandatario. La veracidad de su fallecimiento fue confirmada posteriormente por funcionarios de ambas naciones, marcando un posible cambio en la dinámica del crimen organizado en América Latina.
Las implicaciones de su muerte aún se están evaluando, especialmente en relación al futuro del Tren de Aragua y su capacidad para operar en la región, lo que motivará un seguimiento exhaustivo por parte de las autoridades tanto en EE.UU. como en América Latina.