Tucson, Arizona. - Mariano, un migrante venezolano, se vio obligado a huir tras la detención de su esposa Yesenia y sus hijos por oficiales de migración. La familia enfrentó una separación dolorosa que los llevó a una situación de desesperación.
Yesenia se encontraba vendiendo comida cuando fue detenida por conducir a baja velocidad. En medio de su angustia, Mariano recibió un mensaje alarmante: “Negro, corre”. Sin dudarlo, dejó todo atrás y buscó refugio. Durante días, no tuvo noticias de su familia mientras enfrentaba el miedo y la incertidumbre.
La situación se agravó aún más cuando Yesenia experimentó un aborto espontáneo tras ser deportada a México, lejos de su esposo e hijos. La presión emocional y física de la detención y el traumático traslado tuvieron efectos devastadores en su salud.
Yesenia había intentado reunir a su familia pero encontró obstáculos en su camino. Las fuerzas de migración de Estados Unidos y México colaboran en la deportación de migrantes, abandonándolos en zonas peligrosas y sin redes de apoyo. La falta de un plan claro para los deportados genera un entorno hostil para aquellos que buscan refugio.
Las políticas de deportación continúan afectando a las familias migrantes. La administración estadounidense, bajo diversas directrices, ha adoptado el enfoque de trasladar a los deportados hacia el sur de México, lejos de la frontera, complicando la reunificación familiar. Miles de migrantes enfrentan un futuro incierto mientras las autoridades mantienen su postura.