Kashiwazaki, Japón. - Japón ha reiniciado operaciones en su planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la más grande del mundo, por primera vez en 15 años. Este hecho ocurre tras el desastre de Fukushima, que llevó al cierre de todos los reactores del país en 2011. La decisión se encuentra en medio de preocupaciones de seguridad entre los residentes y un aumento en la demanda energética.
La reactivación del reactor número 6 se había previsto para hace un día, pero se retrasó por un fallo en la alarma. Está programado para iniciar operaciones comerciales el próximo mes. Japón, que depende de importaciones para cubierta de energía, ha intentado restaurar la energía nuclear, una fuente que previamente había representado casi el 30% de su electricidad.
Los críticos advierten que la Tokyo Electric Power Company (Tepco), propietaria de la planta, no está suficientemente preparada para manejar riesgos potenciales. Un informe calificó el desastre de Fukushima como un “evento provocado por el hombre”, generando desconfianza en la gestión de las plantas nucleares. Además, a pesar de las garantías oficiales, muchas comunidades locales evacuadas no han regresado.
A lo largo de la última década, Japón ha reactivado 15 de sus 33 reactores, pero el camino hacia la energía nuclear todavía es complejo. La planta de Kashiwazaki-Kariwa ahora cuenta con una capacidad reducida, y dista aún de alcanzar su potencial pleno de 8,2 gigavatios. La falta de confianza y la oposición pública continúan obstaculizando el regreso completo de la energía nuclear en el país.
El gobierno japonés ha visto un aumento en la presión para garantizar la autosuficiencia energética, especialmente ante el crecimiento en la demanda por parte de sectores como la fabricación de semiconductores. Sin embargo, los elevados costos de operación y la competencia con energías renovables generan un dilema para las políticas energéticas en Japón.