El Paso, Texas. - Cerca de 5 mil jornaleros en la región de El Paso y el sur de Nuevo México sienten un fuerte impacto por las redadas del U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE). Aunque no se han realizado operativos en campos agrícolas, la incertidumbre y el miedo han aumentado entre los trabajadores del sector.
Carlos Marentes, líder de la Unión Agrícola de El Paso, informó que estas redadas han generado un entorno de preocupación, especialmente para quienes no tienen documentos migratorios o poseen permisos vencidos. Muchos de estos jornaleros se ven obligados a trabajar diariamente para proveer a sus familias, enfrentándose a la posibilidad de ser detenidos.
Las detenciones de migrantes en zonas de construcción han elevado el temor, no solo entre quienes carecen de estatus legal, sino también entre aquellos que tienen un proceso legal en curso. Marentes destacó que el impacto de estas acciones es amplio y afecta a la economía regional, que depende en gran medida de la mano de obra migrante.
El 18 de octubre, Marentes y defensores de los derechos de los migrantes organizaron una protesta pacífica en la Plaza San Jacinto, donde exigieron el cese de las redadas. Los manifestantes evidenciaron que estas acciones no solo afectan a las familias migrantes, sino que también tienen repercusiones económicas significativas al amenazar la capacidad del sector agrícola para funcionar adecuadamente.
La situación actual impulsa un debate sobre el respeto a los derechos de los trabajadores migrantes y la necesidad de políticas más humanas, en un contexto donde la mano de obra migrante es vital para la economía local.