La Paz, Bolivia. - Lidia Patty, exdiputada y figura clave en un escándalo por desfalco, cumple 60 días en el penal de Obrajes, donde señala haber sido forzada al silencio sobre irregularidades en el Fondo Indígena. Patty, que fue detenida el 7 de diciembre de 2025, afirma que su encarcelamiento es un acto de venganza política.
Patty sostiene que, desde su detención, ha enfrentado presiones para retractarse de denuncias que hizo en 2012, cuando expuso a un técnico que exigía sobornos para viabilizar proyectos financiados por el Fondo Indígena. “Nos han hecho callar”, declaró, refiriéndose a la presión ejercida por exdirigentes aliados del antiguo gobierno.
La exdirigente destaca que su acusación no es un intento de defensa, ya que presentó evidencias ante el Ministerio Público en diciembre. En 2012, una denuncia similar fue desestimada por falta de pruebas, aunque abrió la puerta a la investigación del millonario desfalco que estalló posteriormente durante la administración de Evo Morales.
El contexto de estas acusaciones revela un entramado de corrupción que involucra a altos funcionarios y exdirigentes. El abogado Héctor Castellón menciona que Patty y otros denunciantes han vivido en un ambiente de hostigamiento constante. La investigación actual de la Fiscalía se basa en 37 actos que evidencian graves anomalías en proyectos aprobados por el Fondo Indígena.
La situación de Lidia Patty se complica aún más con la inclusión de exfuncionarios en su caso, como Luis Arce, quien se encuentra detenido por su vinculación con este escándalo. A medida que el proceso avanza, Patty reafirma su disposición a no rendirse ante las injusticias y continuar buscando justicia.