Jerusalén, Israel. - El patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, abordó la reciente controversia relacionada con su misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. A pesar de las restricciones impuestas por la policía israelí, Pizzaballa considera que se trató de un malentendido, subrayando que no se requiere permiso para ingresar a lo que él considera su hogar espiritual.
Durante una rueda de prensa, Pizzaballa y el custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, enfatizaron que los franciscanos tienen una rica historia de siete siglos en la región. Pizzaballa destacó que la intervención policial podría haber subestimado la relevancia de Jerusalén para millones de cristianos en todo el mundo. "Ni siquiera el Papa puede cancelar la liturgia pascual", afirmó, reafirmando su derecho a llevar a cabo la ceremonia.
El patriarca mencionó que la situación fue comunicada de antemano a las autoridades, pero la respuesta fue ambigua. El 26 de marzo, cuando se dirigían al Santo Sepulcro, fueron interceptados por la policía. Aunque no hubo enfrentamientos, el suceso generó una condena internacional, resonando en diferentes niveles de liderazgo, incluyendo al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Pizzaballa pidió no convertir el incidente en una herramienta contra Israel. Ambos líderes religiosos vieron la oportunidad de reafirmar derechos fundamentales relacionados con el acceso a lugares sagrados. Según Ielpo, el episodio también resuena profundamente entre la comunidad cristiana global. En medio de conflictos, recordaron que los franciscanos han mantenido su presencia en el Santo Sepulcro en todas circunstancias, incluso en tiempos de guerra.
Ahora, las autoridades israelíes han prometido acceso pleno al Santo Sepulcro para que Pizzaballa pueda oficiar misas "cuando desee". Esta resolución abre un camino para el diálogo continuo y el respeto mutuo en un contexto de especial sensibilidad cultural y religiosa.