Caracas, Venezuela. - La reciente reforma de hidrocarburos impulsada por el gobierno de Delcy Rodríguez no logra atraer el interés del sector petrolero internacional. A pesar de ofrecer a los inversores un control operativo sobre la producción, la limitación del rol de PDVSA y otros cambios, como la reducción de impuestos, no han sido suficientes.
Este nuevo marco legal también permite la resolución de controversias en tribunales internacionales y busca revertir la nacionalización de proyectos petroleros iniciada en 2007. Sin embargo, expertos indican que estas medidas solo benefician a empresas pequeñas o medianas y a aquellas ya operando en el país.
Los emisarios de Rodríguez, Calixto Ortega y Francisco Plascencia, han planteado la posibilidad de privatizar PDVSA, replicando el modelo de operación mixta de Ecopetrol en Colombia. Esta opción se considera esencial para demostrar al sector privado que la liberalización del negocio es un compromiso real y necesario para revivir la infraestructura petrolera.
El CEO de Ecopetrol, Ricardo Roa, estuvo en la Casa Blanca esta semana, acompañando a Gustavo Petro. Los recientes acuerdos con India para la compra de petróleo venezolano subrayan el interés de Estados Unidos en mantener la economía petrolera de Venezuela en marcha, a pesar de que aún no se vislumbran inversiones sustanciales para revitalizar el sector.
Aumentar la producción en un millón de barriles diarios requeriría una inversión de aproximadamente 20,000 millones de dólares y podría demorar tres años. Durante este tiempo, se proyecta que la demanda global aumentará entre 2 y 3 millones de barriles diarios, lo que revela que el mundo necesitará nuevas fuentes de petróleo. Sin embargo, todavía hay incertidumbre sobre el origen de la inversión necesaria para llevar a cabo esta ambiciosa meta.