Kiev, Ucrania. - Rusia lanzó el ataque más potente del año contra la infraestructura energética de Ucrania, resultando en cortes masivos de calefacción en varias regiones. Esta ofensiva se produce justo antes de nuevas negociaciones diplomáticas y profundiza la crisis humanitaria con temperaturas extremas.
Las autoridades ucranianas confirmaron que el ataque se enfocó en centrales eléctricas y subestaciones, dejando a cientos de miles sin suministro térmico. Explosiones resonaron en Kiev durante la noche, afectando a más de mil edificios en un momento crítico donde los termómetros cayeron por debajo de los 20 grados Celsius.
Volodymir Zelenski, presidente de Ucrania, condenó el ataque, calificándolo de “deliberado” y acentuando que Rusia utilizó un número récord de misiles balísticos. Zelenski destacó que la ofensiva fue estratégicamente programada para generar mayor sufrimiento en la población civil durante uno de los climas más duros del invierno.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, llegó a Ucrania justo antes de los ataques y expresó que tales ofensivas contradicen cualquier intento de paz. Subrayó que estos ataques a infraestructuras civiles complican aún más la situación y obstruyen el camino hacia posibles negociaciones.
Desde el inicio del conflicto, la infraestructura energética ha sido un objetivo frecuente para Rusia. Este último ataque resalta cómo la energía se ha convertido en una herramienta estratégica, afectando no solo la capacidad militar, sino también la vida cotidiana de millones de civiles. La comunidad internacional enfrenta un panorama incierto sobre el futuro de las negociaciones mientras la violencia continúa escalando.