Washington D.C., Estados Unidos. - En una reciente entrevista, el presidente Donald Trump anunció que su administración está lista para iniciar acciones militares en tierra contra el narcotráfico en América Latina, trasladando la estrategia del Comando Sur hacia operaciones terrestres.
Durante su diálogo con Larry Kudlow en Fox Business, Trump indicó que la nueva estrategia se basa en el éxito de la Operación Lanza del Sur, que, según él, redujo en un 33% la llegada de fentanilo y otras drogas a Estados Unidos. Aseguró que es necesario atacar las operaciones terrestres de los cárteles, aunque no especificó qué países serían el objetivo de estas acciones.
Trump mencionó que la estrategia original se enfocaba en neutralizar embarcaciones nucleadas al narcotráfico debido a su dependencia de rutas marítimas. Sin embargo, según él, la ausencia de embarcaciones en esta etapa ha llevado a la conclusión de que era necesario enfrentar a los narcotraficantes en sus bases terrestres, donde se estima que más de un centenar de ellos han muerto en operaciones previas.
Aunque no nombró países en la entrevista, sus comentarios sugieren una prolongación de las tensiones con México, Colombia y Venezuela. Trump ha alegado anteriormente que los cárteles controlan áreas significativas y ha instado a una política más agresiva para combatir el tráfico de drogas, culpando a estos grupos de numerosas sobredosis en Estados Unidos.
Las afirmaciones sobre la estrategia militar han suscitado preocupación dentro y fuera de Estados Unidos. Varios funcionarios gubernamentales han cuestionado las estadísticas de Trump, señalando que el mayor ingreso de fentanilo se produce por la frontera terrestre con México, y no a través del mar. Gobiernos latinoamericanos también han manifestado su inquietud respecto a la posible militarización en sus territorios, enfatizando la importancia del respeto a su soberanía.
Trump finalizó reiterando su compromiso de "salvar vidas estadounidenses" y describiendo a los cárteles como "terroristas". Su propuesta plantea serias dudas sobre el futuro de la política antidrogas estadounidense y el potencial impacto de este enfoque en la estabilidad de la región.