Washington, D.C. - El expresidente Donald Trump conmemoró el 3 de febrero los 178 años de la guerra entre Estados Unidos y México, subrayando el impacto de este conflicto en la territorialidad mexicana. En un inusual mensaje desde la Casa Blanca, Trump describió la guerra como una "victoria legendaria" que resultó en la pérdida del 55 por ciento del territorio mexicano.
Durante su intervención, Trump mencionó las victorias militares en California y Nuevo México, y la “heroica” captura de la Ciudad de México en septiembre de 1847. Esta celebración destaca en un contexto donde Trump ha propuesto medidas de intervención dado el auge del narcotráfico en la región. Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México, ha rechazado esta posibilidad, enfatizando la necesidad de cooperación.
Trump vincula esta conmemoración con su estrategia actual de defensa de la frontera sur. Aseguró que este conflicto ha guiado sus esfuerzos en la lucha contra la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. En su mensaje, resaltó su enfoque de seguridad nacional centrado en reforzar el liderazgo de EE. UU. en América Latina y sus “acuerdos comerciales históricos” con varios países de la región.
La confrontación entre las políticas de Trump y el enfoque pragmático de Sheinbaum es evidente. Ella ha promovido un diálogo con Estados Unidos, buscando una relación que priorice la cooperación sobre la subordinación. Este choque de visiones plantea un futuro incierto en las relaciones bilaterales.
Trump ha manifestado que las decisiones de su administración, basadas en la Doctrina Monroe, tienen como objetivo prevenir la influencia de potencias como China en la región. Y aunque su política ha centrado la atención en el control fronterizo, el legado histórico de su discurso sobre la guerra de 1848 sigue resonando en las dinámicas contemporáneas con México.