Guadalupe, Nuevo León. - La orquesta Caribeños de Guadalupe enfrenta una crisis de identidad tras la separación de sus fundadores. Fernando y Santiago Aspericueta Cabanillas, hijos del fundador Santiago Aspericueta Reyes, ahora lideran agrupaciones distintas, lo que genera confusiones para el público y posibles conflictos legales sobre el uso del nombre.
La agrupación, fundada en 1971, ha estado bajo la dirección de los hermanos durante años. Recientemente, los registros de Indecopi otorgaron a Fernando la propiedad de la marca completa “Orquesta Caribeños de Guadalupe”, mientras que Santiago inscribió el grupo como “Caribeños”. Estas decisiones han intensificado la disputa entre ellos.
Santiago Aspericueta, conocido como “Chanta”, dirige su propia versión de Caribeños y conserva los canales oficiales de comunicación. Ha reunido a cantantes destacados que le han ayudado a mantener el aplauso del público, especialmente en su gira por Europa. Por su parte, Fernando ha lanzado su versión de la orquesta, reafirmando su compromiso con la esencia del grupo y prometiendo a sus seguidores que continuarán con el legado familiar.
El conflicto, además de sus implicancias emocionales, provoca complicaciones legales para los promotores de espectáculos. Con dos versiones de la misma orquesta, deberán ser cuidadosos al firmar contratos para evitar demandas por infracción a la propiedad intelectual. Las decisiones tomadas por ambos hermanos podrían determinar el futuro de la representación de Caribeños en el ámbito musical.
En este contexto, el próximo 11 de julio está programado el debut oficial de Fernando y su grupo en el Coliseo Dibós. Las distintas estrategias adoptadas por ambos hermanos marcan un nuevo capítulo en la historia de Caribeños de Guadalupe, lo que obligará a los fanáticos a elegir entre ambas versiones de la icónica orquesta.