Monterrey, Nuevo León. - Los juguetes tradicionales, como el balero y los trompos, enfrentan un creciente rezago ante el auge de la tecnología. Dispositivos electrónicos dominan el entretenimiento de niños y niñas, relegando estos juegos a un papel de recuerdo.
En el Mercado Juárez, los juguetes de antaño aún se ofrecen, pero su venta se ha transformado. Ramona Peña, comerciante del lugar, menciona que “se venden más como souvenirs”. A medida que los smartphones y tabletas se convierten en las principales fuentes de diversión, juegos al aire libre como el bebeleche han sido prácticamente olvidados.
Expertos en desarrollo-urbano/">desarrollo infantil señalan que esta tendencia puede tener consecuencias serias. Antonio González, psicólogo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, enfatiza que el juego es clave para el crecimiento de los menores. “El juego permite a los niños aprender y desarrollar habilidades motoras y sociales”, destaca.
La disminución en la práctica de juegos tradicionales puede ser un indicativo de problemas emocionales en los niños. González recomienda a los padres ofrecer actividades que potencien la creatividad e interacción, contribuyendo así a un desarrollo más integral del infante.
A pesar del avance tecnológico, eventos como el Día del Niño permiten rescatar esas formas simples de juego, donde la imaginación y la compañía son los protagonistas. En este contexto, es esencial fomentar una cultura que valore tanto los juguetes tradicionales como las nuevas tecnologías, en equilibrio para el desarrollo de las futuras generaciones.