Ciudad de México, México. - A pesar de sus reuniones periódicas con empresarios y líderes del sector privado, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido incapaz de convertir anuncios optimistas en políticas de inversión efectivas. El país se encuentra atascado en una dinámica de promesas incumplidas.
En un escenario donde México tiene una posición privilegiada como socio comercial de Estados Unidos y un potencial significativo para el "nearshoring", el crecimiento del PIB se ha visto limitado. En 2025, el crecimiento fue de apenas 0.7%, un dato desalentador comparado con el 1.1% del año anterior. A pesar de la insistencia del gobierno en lograr cifras más alentadoras, la realidad económica refleja otra historia.
La razón detrás de esta desconexión entre expectativa y realidad se centra en la incertidumbre generada por decisiones políticas internas. Esta situación ha afectado gravemente a los inversores, quienes enfrentan un entorno de inestabilidad fiscal y regulatoria. Recientes declaraciones de la Semar indican que los concursos para desarrollar la infraestructura de los Dos Polos de Desarrollo en Chiapas han resultado en desiertos debido a esta falta de confianza.
Las cifras de inversión reflejan esta tendencia alarmante. Después de meses de contracción, un leve repunte en noviembre mostró un crecimiento mensual del 0.4%, aunque aún marcando una caída anual del 5.7%. El mensaje que reciben los empresarios es claro: la inversión está en riesgo debido a un clima institucional frágil y a una administración que parece más interesada en el control que en la colaboración.
En medio de este panorama, el déficit público alcanzó el 4.8% del PIB en 2025, mientras que la deuda se sitúa en el 57% del PIB. La combinación de presiones fiscales y compromisos políticos ha llevado a decisiones que sacrifican el futuro económico del país, poniendo en tela de juicio la viabilidad del crecimiento sostenido.
La realidad es que el país dispone de oportunidades significativas, pero carece de un marco regulatorio fiable que incentive la inversión. Si el gobierno no logra estabilizar las condiciones para los empresarios, los anuncios seguirán siendo solo ruido sin sustancia.