Pamplona, Navarra. - La primera corrida de la Feria del Toro atrajo a una gran multitud, que experimentó un ambiente de calor, bullicio y reivindicación política. Los 39,5 grados de temperatura no impidieron que los asistentes expresaran sus opiniones, aunque la tarde estuvo marcada por la falta de triunfos en la plaza, con solo una oreja cortada al sexto toro.
Como es tradición cada 7 de julio, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron (EH Bildu), fue recibido entre aplausos y pitos. La llegada del edil al palco generó una división notable entre los tendidos. La protesta se alzó en los sectores de sombra con una potente pitada de aproximadamente 30 segundos, mientras que desde los tendidos de sol, donde se ubican las peñas, se intentó contrarrestar con aplausos.
Además de las reacciones hacia el alcalde, otros reclamos salieron a la luz durante el evento. Una gran pancarta se desplegó en los tendidos de sol exigiendo amnistía para los presos, mientras que otros asistentes corearon consignas en contra del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Este repertorio de demandas refleja un clima de descontento entre ciertos sectores de la población.
La corrida también marcó el regreso de las peñas y sus animadas txarangas, que llenaron el ambiente de música y color, a pesar de que la actuación no siempre fue emocionante. Los disfraces y el bullicio añaden una capa de festividad a un evento que, aunque taurino, también se convierte en un espacio de expresión y reivindicación social.
Con la feria en pleno apogeo, se espera que los próximos festejos continúen reflejando tanto el espíritu festivo como la voz crítica de diversos grupos sociales, ofreciendo un espacio donde la tradición y la protesta coexisten.