Washington D.C. - La proximidad de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos genera inquietud entre analistas y opositores ante la escalada de acciones y discursos del presidente Donald Trump. Se teme que busque influir de manera directa en el proceso electoral del próximo noviembre.
El contexto electoral se vuelve más complejo para el Partido Republicano, afectado por un descenso en la popularidad de Trump. Una encuesta del Centro Pew revela que un 70% de los votantes considera que la economía va por mal camino, mientras que el índice de aprobación del presidente se sitúa en 41%, seis puntos menos que el año anterior, según Cook Political Report.
Si esta tendencia continúa, los republicanos corren el riesgo de perder el control del Congreso el 3 de noviembre. En la Cámara de Representantes, donde la ventaja republicana es de solo cuatro escaños, podrían perder la mayoría ante los demócratas. Además, existe la posibilidad de que el Senado, actualmente con un margen de 53 a 47 a favor de los republicanos, también cambie de manos.
La presión de Trump se manifiesta a través de demandas a legisladores estatales republicanos para diseñar distritos electorales y sus apoyos a iniciativas como el Save Act, que limita el voto por correo. A la vez, ha intensificado sus afirmaciones sobre presuntos fraudes electorales y ha sugerido que el Gobierno federal debería intervenir en las elecciones, desafiando la constitucionalidad de tales acciones.
El Departamento de Justicia también aumenta su presencia en el proceso electoral, con exigencias de registros electorales a múltiples estados. Al menos 11 estados gobernados por republicanos ya han respondido. La reciente incautación de votos en Georgia para investigar las elecciones de 2020 pone de manifiesto el enfoque intenso de la administración. Además, el FBI ha convocado a altos funcionarios electorales a reuniones sobre la preparación de los comicios.
Por su parte, los demócratas han registrado victorias que indican un cambio en el panorama electoral, incluyendo una reciente elección especial en Texas, un distrito que Trump ganó ampliamente en 2024. Este resultado ha encendido alarmas en el Partido Republicano.