Burgos, Castilla y León. - La ciudad volvió a congregarse en el cerro de San Miguel para celebrar la trigésima segunda edición de la romería de Nuestra Señora de la Blanca. Este evento, que mezcla tradición y convivencia, se ha convertido en parte del calendario festivo de los burgaleses, quienes no dudan en compartir un día de celebración y comunidad.
El clima favoreció a los asistentes, quienes disfrutaron de una jornada con temperaturas agradables, a diferencia de días anteriores de intenso calor. La procesión comenzó a las 12 del mediodía desde la iglesia de San Pedro de la Fuente, llevando la imagen de la Virgen hasta la campa del cerro, donde se llevó a cabo una misa en pleno contacto con la naturaleza.
Más de 6,000 raciones de paella mixta fueron servidas por la alcaldesa, Cristina Ayala, y varios miembros del ayuntamiento, quienes se unieron a los voluntarios para atender a los asistentes. Gracias a la colaboración de la cadena de supermercados Alcampo y el esfuerzo de más de veinte voluntarios, la actividad se desarrolló sin contratiempos.
Las tradiciones como la romería de la Virgen Blanca no solo mantienen vivas las creencias religiosas, sino que también fortalecen la comunidad local, promoviendo la interacción social en un entorno festivo. Este tipo de eventos se han vuelto clave para mantener el espíritu de unidad entre los burgaleses.
La próxima edición de la romería ya está en mente de los organizadores y los asistentes, quienes aguardan con entusiasmo la oportunidad de revivir la experiencia comunitaria y devocional que caracteriza a este singular festejo.