Suiza. - La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha anunciado su intención de ordenar nuevos obispos el próximo 1 de julio, desafiando abiertamente la autoridad del papa León XIV, quien asumió el cargo hace menos de un año. Esta acción podría agravar un conflicto histórico entre los tradicionalistas y Roma.
El 2 de febrero, la comunidad católica afirmó que había solicitado una audiencia con el papa en agosto, pero consideró insatisfactoria la respuesta recibida recientemente. Esta decisión de avanzar sin la aprobación del Vaticano revive tensiones sobre el futuro de la liturgia católica y el lugar de las tradiciones dentro de la Iglesia.
Martin Dumont, secretario del Instituto de Investigación para el Estudio de las Religiones, indicó que este enfrentamiento ha estado gestándose por años. La Fraternidad, que cuenta con aproximadamente 720 sacerdotes y cerca de 600,000 fieles a nivel mundial, enfrenta un reto para su continuidad, al tener solo dos obispos en funciones.
Fundada en 1970 por el obispo Marcel Lefebvre, la Fraternidad se mantiene fiel a la misa tridentina, un rito que rechaza las reformas del Concilio Vaticano II. La relación con el Vaticano se ha complicado desde que perdió su reconocimiento oficial en 1975. A pesar de la anulación de la excomunión en 2009 y de las concesiones posteriores, los tradicionalistas continúan criticando al papa, especialmente tras la elección de León XIV en mayo de 2025.
La crisis podría llevar a una excomunión automática si se concretan las ordenaciones, dado que el derecho canónico establece que los obispos que actúan sin mandato pontificio incurren en tal pena. No obstante, el papa ha intentado mantener un diálogo y ha realizado gestos hacia los tradicionalistas, permitiendo la práctica de la misa en latín en lugares como la basílica de San Pedro.