La Habana, Cuba. - La difícil situación económica de Cuba, exacerbada por el reciente cese del suministro de petróleo venezolano, impacta negativamente a las empresas extranjeras, especialmente a las españolas. Estas incluyen tanto grandes aerolíneas como pequeñas y medianas empresas (pymes), las cuales se ven obligadas a ajustar sus estrategias operativas.
Empresarios españoles han reportado complicaciones significativas en la recaudación de pagos y la continuidad de sus operaciones. Recientemente, las aerolíneas canadienses y rusas suspendieron vuelos hacia la isla, sumándose a los problemas que enfrentan las compañías locales y extranjeras debido a un clima de negocios inestable y al racionamiento de combustible.
La situación se agrava con la caída del turismo, donde la tasa de ocupación hotelera apenas alcanza un 20%. Esta crisis marca un contraste evidente con los niveles de 4.7 millones de turistas internacionales que visitaron Cuba durante el deshielo de relaciones con Estados Unidos en 2015. Las cadenas hoteleras españolas, que operan cerca de 30,000 habitaciones, han cerrado algunos de sus establecimientos debido a la falta de ocupación y suministro.
Las restricciones impuestas por Estados Unidos tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, han creado un ambiente de incertidumbre. Actualmente, la inversión de la Unión Europea en Cuba es superior al 50%, pero la situación financiera del país ha generado impagos significativos, afectando la confianza de las empresas en sus relaciones comerciales.
Las exportaciones de España hacia Cuba representaron solo el 0.18% del total, con un superávit en la balanza comercial a favor de España. Sin embargo, la delicada situación económica en la isla hace que la mayoría de las pymes que operan allí tengan que proceder con precaución ante un panorama incierto, manteniendo una atención especial a los plazos de cobro.