Miranda, Burgos. - La romería de San Juan del Monte ha sido celebrada con fervor y nostalgia en su edición más reciente. Los romeros, acompañados por el paraje natural y la música tradicional, han honrado las costumbres que dan vida a esta fiesta que cumple cinco décadas de celebración por parte de los Cocerolos-Periscopio.
El evento transcurrió bajo un clima caluroso y el aroma de la gastronomía local. Los participantes, a pesar del calor, emprendieron la solemne ascensión hacia la gruta, donde se celebra la misa. Las autoridades locales, presentes, se unieron a la celebración luciendo indumentaria tradicional, mientras el padre Agustín se aseguró de que todos los fieles mantuvieran el ritmo del rezo y evitaran el agotamiento por el sol.
Un momento emotivo fue cuando la comunidad recordó a los que han partido. Ginés Clemente, entre los porteadores del Santo, mostró su compromiso con la tradición. El clima político estuvo ausente en esta edición, lo que permitió que la romería mantuviera su enfoque en la convivencia y en la identidad cultural de Miranda. El delegado de la Junta en Burgos, Roberto Saiz, destacó la necesidad de que los políticos locales trabajen en unidad.
Al finalizar la misa, el Grupo Familia Castellana sorprendió con una danza que animó el ambiente. Aitana Hernando, alcaldesa de Miranda, se mostró entusiasmada y participativa, llevando una insignia personalizada. La celebración concluyó con un llamado de los líderes religiosos a preservar la esencia original de la fiesta, evitando que el éxito conduzca a su mercantilización.
La comunidad se unió para rendir homenaje a sus raíces y mantener vivo el espíritu de la festividad. Contaron en sus oraciones a aquellos que han sido parte de su historia y cultura. "En el origen, la vida era esto", resumió el sacerdote, recordando la importancia de sostener la tradición en una celebración que une a los mirandeses.