Juan Dolio, San Pedro de Macorís. - La reapertura de la fosa de Guavaberry ha desatado la preocupación de los familiares de víctimas de desapariciones, quienes temen que el lugar esté relacionado con casos recientes. Estos familiares piden a las autoridades que se tomen medidas inmediatas para evitar que la fosa sea nuevamente un foco de delitos.
La fosa, donde en 2016 fueron hallados los restos de Germán Arredondo y otras víctimas, muestra ahora signos de actividad reciente, como velas y alambres. Los parientes expresan su angustia al recordar el impacto de estas tragedias en su vida y la posibilidad de que otros sufran lo mismo.
Miguel Arredondo, hermano de un fallecido y actual diputado, manifiesta su preocupación por los reportes de desapariciones en la zona. El lugar, que anteriormente había sido cerrado, presenta evidencias de haber sido visitado con frecuencia, levantando alarmas en la comunidad.
Amaury Arredondo, otro familiar, recuerda el sufrimiento de perder a un ser querido en este contexto y reafirma el deseo de que ningún otro pase por una experiencia similar. La comunidad exige el sellado completo de la fosa y están dispuestos a colaborar con los recursos necesarios para lograrlo.
Las muertes de Arredondo, David Polanco y Jari Wilson Rodríguez, atribuidas a una banda delictiva, dejan un precedente inquietante. La indignación crece al conocerse que uno de los condenados ha solicitado permisos para trabajar fuera de prisión. Los familiares insisten en la necesidad de acción inmediata por parte de las autoridades para cerrar este capítulo trágico y prevenir futuros delitos.