Haro, La Rioja. - Manuel Luciano Pérez Gómez, un albañil de 37 años, murió el 29 de junio de 1980 tras un disparo durante un incidente con un guardia civil en la sala de fiestas La Masía. Este caso es uno de los muchos que expone la brutalidad de las fuerzas del orden durante la Transición española.
La versión oficial sostiene que el guardia civil, Lorenzo Arrández Antolín, estaba de servicio cuando escuchó a dos hombres en la barra. Al intervenir, se produjo un forcejeo que resultó en el disparo que mató a Pérez Gómez. Sin embargo, este relato es cuestionado por otra versión obtenida por un periodista que estaba en el lugar, sugiriendo inconsistencias en el relato oficial.
Testigos presentes en el local reportaron que Pérez Gómez estaba en un ambiente festivo y se le pidió la documentación antes de ser trasladado al vestíbulo, donde sucedió el fatal incidente. No había testigos directos del disparo y el fortuito relato del guardia civil se convirtió en la única versión oficial. La falta de pruebas y testigos dejó muchas dudas.
Este caso se suma a una lista alarmante de muertos por la violencia del estado durante un período en que todavía prevalecían métodos represivos. Entre 1975 y 1982, se estima que entre 190 y más de 300 personas perdieron la vida a manos de fuerzas de seguridad, muchas veces sin justicia. A pesar de su relevancia, la historia de Pérez Gómez ha caído en el olvido.
Las autoridades y la sociedad deben reflexionar sobre la memoria colectiva de estos sucesos, en la búsqueda de verdad y justicia. Reconocer las víctimas es un paso crucial hacia una reconciliación genuina y un análisis crítico de la historia reciente de España.