Ciudad de México, México. - A menos de 50 días del inicio del Mundial de Fútbol en México, el ambiente mundialista se siente intensamente en el país. Sin embargo, esta efervescencia contrasta con una serie de preocupaciones relacionadas con la seguridad y la infraestructura.
El evento espera atraer entre 5 y 5.5 millones de turistas internacionales, según estimaciones del Instituto Nacional de Migración. Se prevé que estos visitantes generen una derrama económica superior a los $3,000 millones de dólares. Las obras de infraestructura, contempladas en un presupuesto federal de 1,500 millones de pesos, buscan mejorar la imagen de las sedes en Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León.
A pesar de la inversión significativa, un ataque armado en Teotihuacán y la reciente muerte de un aficionado en el Estadio Azteca han puesto de manifiesto la ineficacia de las autoridades en términos de seguridad. Estos incidentes envían un mensaje preocupante a los visitantes internacionales, quienes podrían reconsiderar su asistencia al evento.
Las quejas sobre la corrupción en las instituciones y la falta de garantías para la seguridad pública contribuyen a la preocupación por los niveles de violencia y acoso en el país. La situación se agrava con la necesidad de implementar medidas que aseguren la protección de los asistentes durante el Mundial.
A pesar de los retos evidentes, el compromiso del gobierno parece estar enfocado en asegurar que el evento se realice como está programado. Las expectativas son altas, pero los visitantes requerirán más que un esfuerzo superficial para garantizar su seguridad y bienestar en el país.