Campeche, Campeche. - La reciente aprobación de la reactivación del fuero constitucional para funcionarios públicos desató tensiones internas en el partido Morena. La medida fue adoptada en una sesión reservada del Congreso local y refleja una fractura entre un grupo de diputados y la gobernadora Layda Sansores.
La eliminación del fuero en 2016 fue un hito significativo en la política estatal. Sin embargo, diez legisladores morenistas impulsaron la reforma, distanciándose de la dirección de la mandataria. Este conflicto se intensificó cuando diputados denunciaron presiones para aprobar un crédito estatal de casi mil millones de pesos, lo que llevó a la judicialización del conflicto.
El diputado Antonio Jiménez, promotor de la reforma, advirtió sobre una "persecución política" contra los legisladores que se oponen a la gobernadora. En respuesta, Layda Sansores se manifestó en redes sociales, argumentando que la restauración del fuero es un retroceso en términos democráticos y que el ejercicio del poder debe basarse en la responsabilidad y la equidad.
La controversia ha resonado más allá de Campeche, generando discusiones entre analistas políticos sobre las implicaciones para la gobernabilidad de Morena en la región. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, instó a mantener un diálogo constructivo y a buscar acuerdos que enfrenten las divisiones internas. Organizaciones civiles también exigieron claridad sobre las consecuencias de esta reforma y su impacto legal.
Con los próximos pasos inciertos, la situación en Campeche subraya la fragilidad de las alianzas en el seno de Morena y los desafíos que enfrenta la gobernadora en la gestión de su administración.