Monterrey, Nuevo León. - Celina Novato y William Perla, una pareja dedicada a la taxidermia, ofrecen un servicio poco común en la zona metropolitana: la preservación de recuerdos físicos de mascotas fallecidas. Su enfoque combina técnica, respeto y sensibilidad, ayudando a las familias a mantener vivo el recuerdo de sus perros.
El interés en este servicio surgió cuando los clientes reconocieron la experiencia previa de la pareja en taxidermia tradicional y pidieron ayuda para conservar a sus mascotas. Según Celina, el proceso comienza con una evaluación del animal/">animal y una conversación con los dueños para entender cómo desean recordar a sus compañeros.
La metodología incluye la preservación de la piel, modelado anatómico y montaje final, buscando mantener las características físicas y expresivas de cada animal. William resaltó que cada trabajo puede llevar varias semanas, ya que el procedimiento requiere atención al detalle y no puede apresurarse.
Ambos profesionales enfatizan que su labor trasciende lo técnico; implica un apoyo emocional para personas en duelo. Muchos clientes encuentran consuelo al tener una representación física de sus mascotas, lo que les ayuda a procesar la pérdida.
En el futuro, Novato y Perla planean establecer un museo especializado en su trabajo, con el objetivo de difundir la taxidermia como una disciplina artística y científica, y generar un espacio de reflexión sobre la relación entre humanos y mascotas.