Oaxaca de Juárez, Oaxaca. - Rufino Tamayo, nacido el 25 de agosto de 1899, es reconocido como uno de los más influyentes pintores mexicanos del siglo XX. Su enfoque vanguardista en la pintura, junto a su dominio de técnicas como la litografía, dejó una huella imborrable en el arte nacional e internacional.
Desde muy joven, Tamayo se trasladó a la Ciudad de México, donde su entorno le dio inspiración. Sus obras revelan la influencia de los mercados populares, integrando colores y formas que se convirtieron en signos distintivos de su estilo. Aunque compartió su época con destacados muralistas como Diego Rivera, su visión única lo llevó a cultivar un camino individual dentro del arte mexicano.
A lo largo de su carrera, Tamayo completó más de mil 300 obras, combinando elementos del arte prehispánico con una estética contemporánea. Su obra "Dualidad", un mural realizado en 1964 que explora la cosmovisión náhuatl, es considerada una de sus piezas más representativas. Además, su único vitral, "El Universo", muestra su diversidad creativa y está ubicado en San Pedro Garza García, Nuevo León.
Varias de sus obras muralistas se encuentran en importantes instituciones. El mural "Revolución", que encapsula el espíritu de la Revolución Mexicana, adorna el Museo Nacional de las Culturas del Mundo. "Naturaleza muerta", un emblemático mural creado en 1954, se exhibe en el Museo Soumaya de Ciudad de México, mientras que "El mexicano y su mundo" brilla en el edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Rufino Tamayo logró construir un lenguaje visual que combina la tradición indígena con los estilos modernos, un legado que sigue inspirando a nuevas generaciones. Su enfoque en la identidad visual mexicana dejó una marca indeleble en el arte contemporáneo, reafirmando su lugar en la historia cultural del país.