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Tabarca, la isla habitada más pequeña de España con solo 50 vecinos

Tabarca, la isla habitada más pequeña de España, enfrenta retos entre el turismo y la conservación de su patrimonio.

Esta joya histórica de Alicante enfrenta desafíos entre el turismo y la conservación.
Calles blancas, murallas del siglo XVIII y un mar transparente custodian a 50 personas que viven todo el año en un rincón casi secreto de España / Foto: Especial

Tabarca, Comunidad Valenciana. - Ubicada a 11 millas náuticas de la costa alicantina, es un pequeño pueblo amurallado que alberga a solo 50 residentes permanentes. Este rincón del Mediterráneo, con una superficie de menos de 30 hectáreas, se transforma cada verano en un destino turístico de gran afluencia.

Durante el invierno, los vecinos disfrutan de la serenidad de su hogar, mientras que durante los meses cálidos pueden recibir hasta 5.000 visitantes diarios. Este notable cambio en la población afecta directamente la dinámica de vida en Tabarca, lo que plantea la necesidad de gestionar la sostenibilidad del turismo sin comprometer la vida de los residentes.

Los primeros pobladores llegaron a la isla en 1770, bajo las órdenes del rey Carlos III, quien mandó construir murallas y defensas contra ataques piratas. Hoy, el recinto amurallado es considerado Bien de Interés Cultural y es testimonio de una historia rica y singular. Las construcciones aún conservan la trama urbana de hace más de 250 años.

En 1986, las aguas que rodean Tabarca fueron declaradas la primera reserva marina de España, preservando un ecosistema marino excepcional. Aquí se encuentran praderas de posidonia, que sustentan una gran variedad de vida marina. Este entorno protegido permite a los visitantes bucear y observar la rica biodiversidad con facilidad.

Los residentes, organizados en la Asociación Tabarca Isla Plana, han solicitado mejoras para obtener la clasificación de Entidad Local Menor. Este estatus permitiría mayor autonomía en la gestión de servicios básicos. Con una mayor capacidad de gestión, Tabarca podría equilibrar la afluencia turística con la conservación de su patrimonio histórico.

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