Campeche, Campeche. - El k'oolok (Talisia floresii), un fruto nativo de la Península de Yucatán, es consumido históricamente por comunidades rurales, pero su popularidad ha disminuido en las nuevas generaciones. Este fruto silvestre recuerda a la huaya (Melicoccus bijugatus), pero presenta características únicas que lo distinguen.
El k'oolok crece en los bosques tropicales del sureste de México, especialmente en Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Su presencia en regiones como Calakmul, conocida por su biodiversidad, resalta su importancia ecológica y cultural. Los frutos de este árbol maduran durante la temporada de lluvias, proporcionando una fuente de alimento tanto a humanos como a fauna silvestre.
A lo largo de los años, el k'oolok ha sido parte integral de la dieta en muchas familias campechanas. Niños y adultos recolectaban estos frutos frescos o los transformaban en conservas y dulces. Para las comunidades mayas, este fruto simboliza una conexión con sus raíces y la alimentación tradicional que ha caracterizado a la región.
El k'oolok no solo tiene valor alimenticio, sino que también contribuye al equilibrio del ecosistema. Su fruto es un alimento vital para aves y mamíferos, facilitando así la dispersión de semillas. Especialistas destacan que estas especies son fundamentales para la conservación de la biodiversidad en la selva maya.
A pesar de su presencia continua en el estado, la popularidad del k'oolok ha disminuido debido a la pérdida de hábitats naturales y cambios en los patrones de consumo. Proteger este fruto y su entorno no solo es esencial para la biodiversidad, sino también para preservar el patrimonio cultural de Campeche y la relación histórica de las comunidades mayas con su entorno natural.