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Cuba enfrenta crisis energética: el colapso del régimen sin subsidios

Cuba enfrenta una grave crisis energética, con costos que duplican su PIB, generando un colapso del sistema sin subsidios externos.

La capacidad de producción de energía de Cuba es insuficiente para sus necesidades básicas, generando un colapso inminente.
Crisis energética en Cuba. Imagen de referencia / Foto: Especial

La Habana, Cuba. - Cuba enfrenta una crisis energética más profunda de lo que aparenta, ya que el costo de su factura petrolera supera considerablemente su producción económica total. Sin subsidios externos, el modelo económico cubano se encuentra en un estado crítico.

El consumo energético mínimo requerido por Cuba se estima entre 110.000 y 120.000 barriles diarios, mientras que la producción nacional apenas alcanza los 32.000 barriles por día. Esto significa que el país debe importar entre 28 y 33 millones de barriles anuales para evitar el colapso de sus servicios eléctricos y de transporte. La situación se complica aún más debido a los altos precios internacionales del petróleo, que oscilarán entre 60 y 70 dólares por barril en 2025-2026.

El Producto Interno Bruto (PIB) cubano se sitúa por debajo de 1.300 millones de dólares, lo que representa solo una fracción de la factura energética que oscila entre 2.500 y 3.100 millones de dólares anuales. La alta dependencia de la energía genera una carga insostenible, ya que el salario medio en Cuba apenas alcanza los 0.53 dólares diarios, ubicándose en condiciones de pobreza extrema.

Mientras que otros países de la región destinan un porcentaje razonable de su PIB a la energía, en Cuba esta cifra supera el 200%. Además, la mayor parte del petróleo se usa para la generación de electricidad, dejando al país vulnerable a apagones prolongados, como los que se están registrando actualmente en La Habana y otras provincias.

La dependencia histórica de Cuba del petróleo subsidiado ha permitido que su régimen se mantenga vivo, pero la falta de recursos externos ha revelado la fragilidad de su economía. Con cada vez menos capacidad de pago, el colapso energético amenaza con profundizar la crisis en el país.

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