Islamabad, Pakistán. - Irán y Estados Unidos rompieron el silencio diplomático al sostener su primera reunión directa en más de cuatro décadas. Este encuentro se da en un contexto de seis semanas de conflicto sin avances, marcando un posible cambio en las relaciones entre ambas naciones.
Las delegaciones fueron encabezadas por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf. La reunión, facilitada por Pakistán, comenzó en el hotel Serena y se extendió hasta la noche, con ambas partes compartiendo sus primeras actas de acuerdo. Fuentes de ambos lados reportaron un optimismo renovado hacia la posibilidad de un acuerdo.
Irán exigió previamente condiciones a Estados Unidos para la celebración de estas conversaciones, incluyendo la inclusión del Líbano en cualquier tratado de alto el fuego y la liberación de fondos. Por su parte, la Administración estadounidense dejó claro que sus líneas rojas incluyen la seguridad en el Estrecho de Ormuz y la garantía de que Teherán no reanudará su programa nuclear.
A pesar del progreso aparente, la posibilidad de un convenio definitivo enfrenta numerosas dificultades. La situación se volvió tensa durante la jornada, con rumores sobre concesiones de la Casa Blanca que fueron rápidamente desmentidos. La capital paquistaní se blindó con un fuerte despliegue militar para la cumbre, implementando medidas excepcionales en la "Zona Roja".
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, junto con su equipo de seguridad, ha tomado un papel protagónico en facilitar las negociaciones, reconociendo que la estabilidad económica y la seguridad nacional de Pakistán dependen de un acuerdo efectivo. Al cierre del día, el ambiente era de expectativa moderada por un posible alto el fuego, marcando un hito en las relaciones entre Irán y Estados Unidos.