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León XIV en el ángelus: la felicidad se comparte, no se compra

León XIV reflexionó sobre las Bienaventuranzas y su conexión con la verdadera felicidad durante el ángelus. También expresó preocupación por Cuba.

El Papa reflexionó sobre las Bienaventuranzas y su relevancia en la búsqueda de la felicidad.
Palacio apostólico del Vaticano / Foto: Especial

Vaticano. - Durante el ángelus de este domingo, el papa León XIV se dirigió a miles de fieles en la Plaza de San Pedro, destacando las Bienaventuranzas como una guía para la verdadera felicidad. El Papa subrayó que esta felicidad no se puede adquirir, sino que debe ser compartida con los demás.

El Pontífice invitó a los asistentes a leer el Evangelio en busca de consuelo y esperanza. Comparó las Bienaventuranzas con “luces que el Señor enciende” en momentos de oscuridad, brindando claridad sobre el plan de salvación a través de Jesucristo y el poder del Espíritu Santo.

León XIV resaltó que esta nueva ley, entregada en el monte por Cristo, transforma vidas, desafiando la visión mundana de éxito vinculada al poder y la riqueza. “Dios llama bienaventurados a los pobres y afligidos porque es el bien supremo”, enfatizó, recordando que la auténtica felicidad radica en la fe y en las relaciones humanas.

En su discurso, el Papa también abordó la importancia de la humildad y la advertencia contra quienes ofrecen falsas esperanzas. Citó al papa Francisco, advirtiendo sobre los “profesionales de la ilusión” que no pueden proporcionar autenticidad y seguridad. León XIV instó a los fieles a reflexionar sobre cómo perciben la felicidad y su búsqueda en los bienes materiales.

Además, el Papa expresó preocupación por la situación actual en Cuba, pidiendo un diálogo sincero entre las naciones que evite la violencia y sufra al pueblo cubano. También extendió sus oraciones a las víctimas de desastres naturales, como el derrumbe en Kibu, República Democrática del Congo, y los afectados por las tormentas en Portugal y el sur de Italia.

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