Río Negro, Argentina. - Valentín Mercado Toledo, un niño de cuatro años, falleció durante una cirugía de rutina por presunta negligencia médica. El anestesiólogo Javier Atencio Krause fue declarado culpable de homicidio culposo por distraerse con su teléfono celular durante la operación.
El procedimiento tenía como objetivo corregir una hernia diafragmática. Sin embargo, el monitoreo del niño dejó de registrar señales vitales durante aproximadamente diez minutos, momento en que el anestesiólogo salió del quirófano buscando un cargador de su celular. Esta conducta violó los protocolos de supervisión constante exigidos en anestesia.
La investigación reveló que Valentín sufrió una encefalopatía hipóxico-isquémica, resultado de la falta de oxígeno y flujo sanguíneo. Después de ser trasladado a terapia intensiva, su estado empeoró con el tiempo. A pesar de los reportes médicos iniciales que auguraban recuperación, su condición se deterioró y se confirmó la muerte cerebral tras una semana.
Javier Atencio Krause enfrenta denuncias que podrían resultar en tres años de prisión condicional y diez años de inhabilitación para ejercer la medicina. Este caso, que se dará a conocer en sentencia este martes, ha reavivado el debate nacional sobre la responsabilidad médica y el uso de dispositivos electrónicos en quirófanos.
La tragedia de Valentín resuena en la comunidad, destacando la necesidad de garantizar una atención médica segura y constante. Organizaciones de salud y familiares exigen medidas más estrictas en los quirófanos para prevenir incidentes similares en el futuro.