Buenos Aires, Argentina. - El traspaso del fuero laboral nacional a la Ciudad de Buenos Aires enfrenta complicaciones debido a una maniobra de la senadora Vilma Villarruel. La transferencia requiere la ratificación del Senado y la legislatura porteña para ser efectiva.
El gobierno de Javier Milei intentó acelerar la aprobación enviando el convenio como una modificación de la reforma laboral en votación. Sin embargo, el secretario parlamentario del Senado, vinculado a Villarruel, optó por un proceso más extenso, lo que podría demorar la ratificación. Las sesiones ordinarias inician en marzo y el ciclo legislativo podría prolongarse varias semanas.
El traspaso ha generado resistencia entre los jueces, que ven en esta medida un menoscabo a su investidura. Si se concreta, tendrían que rendir cuentas ante el consejo de la magistratura porteño. La idea del gobierno es disminuir la carga de trabajo del Tribunal Superior de Justicia y limitar la intervención de la Corte en miles de expedientes.
A pesar de la oposición, el gobierno buscará ratificar el acuerdo lo más pronto posible, lo que permitiría al consejo de la magistratura porteño designar un número significativo de camaristas y juzgados. La presión del sector empresarial ha sido considerable, ya que consideran que el fuero laboral actual, dominado por una visión pro-sindical, obstaculiza las actividades comerciales.
El debate sobre la reforma del fuero laboral ha sido intenso y ha involucrado a diversos actores, incluidos organismos internacionales. Los responsables del proceso saben que una oportunidad favorable como la actual puede no repetirse, por lo que buscan apresurar la aprobación del convenio.