Topolobampo, Sinaloa. - La construcción de una planta de amoniaco en Topolobampo ha generado una fuerte oposición entre las comunidades indígenas yoreme-mayo. La llegada de torres industriales ha desencadenado movilizaciones en México y Alemania, destacando la preocupación por el impacto ambiental del megaproyecto.
Las comunidades han expresado su descontento, sintiendo que la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) no ha considerado sus inquietudes. Melina Maldonado, defensora yoreme-mayo, fue testigo de cómo la llegada de estructuras industriales masivas alteró la percepción local, llevando a la comunidad a intensificar su resistencia. Estas torres están destinadas a la producción de amoníaco, un insumo clave para fertilizantes, lo que agrava la preocupación por la afectación del medio ambiente.
La presión sobre la empresa ha escalado, con protestas en varias ciudades de Sinaloa y acciones en la Ciudad de México, donde ambientalistas reclamaron al gobierno alemán por su participación a través de PROMAN AG. La comunidad se ha unido para solicitar la cancelación del proyecto, resaltando el área de la Bahía de Ohuira como de vital importancia cultural y ecológica.
El 12 de junio de 2026, las comunidades se reunieron con autoridades federales y estatales para discutir sus demandas. Aunque se prometieron mesas de diálogo y una inspección ambiental, los líderes indígenas señalaron que no se atendieron adecuadamente sus preocupaciones. Maldonado expresó frustración ante la falta de acción, reiterando su rechazo al proyecto: “Aquí no”, enfatizó.
En respuesta a la creciente movilización, el 15 de junio se estableció un bloqueo permanente en el acceso a la planta. Las comunidades esperan que su resistencia lleve a una resolución favorable. Mientras tanto, el banco apoyador del proyecto, KfW IPEX-Bank, defiende su viabilidad cumpliendo con normativas ambientales, en medio de denuncias sobre violaciones de derechos humanos.