Roma, Italia. - El Papa León XIV lideró la liturgia del Viernes Santo en la Basílica de San Pedro y posteriormente cargó una cruz de madera durante el Vía Crucis en el Coliseo, marcando el regreso a esta tradición después de 28 años. Este acto simboliza la pasión de Cristo en un día de reflexión y conmemoración.
Desde 1995, ningún pontífice había llevado la cruz por las catorce estaciones, siendo la última ocasión en que lo hizo Juan Pablo II tras su operación de cadera. Benedicto XVI, por su parte, solo llevó la cruz en la primera estación. La decisión de León XIV de retomar esta práctica es vista como un mensaje poderoso para los fieles.
El Papa ha destacado que esta tradición representa un liderazgo espiritual en tiempos difíciles, expresando: "Cristo aún sufre. Y yo llevo también todos estos sufrimientos en mis oraciones." Este mensaje resuena en el contexto de la crisis global actual, donde las voces de compasión son necesarias.
Cerca de 30 mil fieles asistieron al evento en Roma, que finalizó alrededor de las 22:00 horas locales en el Monte Palatino. Este acto no solo fue una tradición religiosa, sino un llamado a la esperanza y a la paz en un mundo lleno de conflictos.
En una serie de conversaciones previas, el Papa habló con líderes internacionales, incluyendo al presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, enfocándose en la situación humanitaria en el conflicto con Rusia. También se comunicó con el presidente israelí, Isaac Herzog, para expresar la necesidad de un diálogo que busque la paz en el Medio Oriente.